En diálogo con los periodistas Dr. Jorge Nemesio y Eduardo Villada en LU100 Radio Capital AM 1040 FM 102.5, Natalia Ponce, una de las impulsoras de la propuesta, contó que la iniciativa nació a partir de una idea compartida entre vecinas y rápidamente despertó el interés de cientos de personas.
"Empezamos porque teníamos cosas que ya no usábamos y pensamos que podían servirle a otra persona. Después vimos que había vecinos que necesitaban intercambiar alimentos, ropa o distintos productos, y la idea fue creciendo", explicó.
Un intercambio sin dinero
La propuesta tiene una regla central: no se compra ni se vende.
Los participantes llevan objetos que ya no utilizan y los intercambian directamente por otros artículos de similar valor, de común acuerdo entre ambas partes.
"No hay dinero ni créditos. Es un trueque mano a mano. Si un objeto vale más, las personas acuerdan sumar otros productos hasta llegar a un intercambio que conforme a los dos", detalló Ponce.
Entre los artículos que suelen ofrecerse aparecen prendas de vestir, muebles, electrodomésticos, juguetes, herramientas, alimentos no elaborados y productos panificados.
Una comunidad que sigue creciendo
Según comentó la organizadora, el grupo ya reúne a unas 400 personas entre quienes participan de manera presencial y quienes integran la comunidad creada en redes sociales.
Las publicaciones son permanentes y permiten que los intercambios continúen durante toda la semana.
El Club del Trueque puede encontrarse tanto en Facebook como en Instagram, donde se informan los próximos encuentros y las novedades de la iniciativa.
Prioridad para el intercambio responsable
Ponce remarcó que uno de los principios del grupo es actuar de buena fe y ofrecer únicamente productos que se encuentren en buen estado.
"Cada uno sabe qué es lo que entrega. La idea es que ambas partes queden conformes con el intercambio", señaló.
Por razones de seguridad, explicó que no se aceptan conservas caseras ni escabeches elaborados sin las habilitaciones correspondientes, aunque sí pueden intercambiarse panificados u otros alimentos preparados por personas autorizadas para su elaboración.
Encuentros en distintos barrios
El primer encuentro presencial se realizó en la plaza de los Cubos, ubicada en el barrio Butaló, frente al supermercado del Hogar Obrero e ingresando unos metros hacia el interior del barrio.
Tras la buena convocatoria, los organizadores resolvieron repetir la actividad todos los sábados a partir de las 16 horas en ese mismo espacio.
Además, analizan sumar nuevos puntos de encuentro en otros sectores de Santa Rosa para que cada barrio pueda desarrollar su propio espacio de intercambio.
"La idea es que el trueque crezca y que cada barrio pueda organizar sus propios encuentros. Sería muy lindo que esta experiencia se multiplique", afirmó.
Una alternativa frente a la situación económica
Para Natalia Ponce, el crecimiento del Club del Trueque responde a una necesidad concreta de muchas familias.
"Hay personas a las que cada vez les cuesta más llegar a fin de mes. Esto no resuelve todos los problemas, pero sí puede ser una ayuda para conseguir lo que necesitan sin gastar dinero", concluyó.
Con una propuesta basada en la colaboración y el intercambio solidario, el Club del Trueque busca recuperar una práctica conocida por muchos argentinos y adaptarla a la realidad actual, promoviendo el encuentro entre vecinos y el aprovechamiento de objetos que todavía pueden tener una nueva utilidad.